Scary kids

Lo peor de todo es que muchos de esos niños que dan sustito salen en anuncios y en etiquetas de productos comerciales, cuando lo que deberían producir es precisamente una sensación de desagrado. Pero bueno, cada cual tiene su propia percepción de lo que es agradable a la vista y lo que no, por más que algunos se empeñen en unificar criterios. Porque, si no, ¿a qué viene que me den auténtico pavor las caras de estos niños de los años 50 del pasado siglo?




Vean, vean, pesadillas aseguradas las próximas noches. La llamada "America de Plástico" conserva buenos ejemplos de niños demoniácos y de comida cuestionalble. Las imagenes valen su peso no en oro, sino en antidepresivos.

Aunque si he de ser sincero, más miedo me da el spam.
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